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  Fuerza Porteños 13-11-2018 06:57 (UTC)
   
 

# FuerzaPorteño

                          Lamentablemente Chile está hundido nuevamente en la tragedia, hace unos cuantos días el Norte grande del país era azotado por la fuerza implacable de la naturaleza, cuando esta en su magnificencia nos recordó lo pequeños que somos en el universo y lo grande que somos cuando juntos nos tomamos de la mano y podemos nuevamente ponernos de pie. Hoy nuevamente estamos viviendo la adversidad de la destrucción como es costumbre en nuestra región del mundo, hace un par de días el puerto nuevamente sufría la desgracia del fuego que nos recordó sin lugar a dudas la desgracia del puerto de 1843 y sin ir más lejos la del año recién pasado 2013.

 Ayer mientras miraba televisión veía en un canal las imágenes del incendio que está afectando nuestra ciudad puerto, emblema de Chile y patrimonio de la humanidad, no podía evitar que las lágrimas de mis ojos corrieran cuesta abajo por mis mejillas tal cual lo hacían esas desgraciadas personas, humildes, de esfuerzo y tenacidad, quienes ya habían vivido en algún momento la experiencia del infierno sobre la tierra, no podía evitar ver a esos niños llorando en las aceras sin entender que sucedía, a esos jefes de hogar que se doblegaban ante el dolor de ver a sus familiares en la calle, a sus hijos y sus mujeres, me retorcía de rabia por estar en mi departamento sobre la cama disfrutando un plato de lentejas mientras a cien kilómetros las madres e hijas corrían por salvar sus pocas pertenencias que estaban quedando.

Al día siguiente la imagen era dantesca, imágenes que me  llevaban a rememorar  las imágenes que alguna vez vi sobre Hiroshima,  creo que no existe otra comparación más acertada, las casas, las historias, los recuerdos, el esfuerzo, todo eso y más, abrazados por un fuego incontrolable una avalancha de calor mil veces más horrenda que un terremoto, una montaña negra, una montaña de cenizas incandescentes, una pila de memorias que se agolpaban y entremezclaban con las de otros y otros, la gente corría de un lado a otro intentando salvar su aunque sea su dignidad.

Los guerreros inmortales que aquellos que arriesgan su vida por el amor al prójimo, intentando con los pocos suministros que poseían pretendiendo sofocar el fuego abrazador mientras los vecinos aportaban también con su esfuerzo pleno y sus lágrimas las que multiplicadas por miles más de una vida y un hogar pudieron salvar, gracias a los colaboradores anónimos, a los hombres de chaquetas de cuero voluntarios sin horario (bomberos), gracias a los vecinos que se levantaron, a los que dejaron sus casa por estar con sus compatriotas, gracias a todo aquel que llevo un vaso de agua para mojar las gargantas de los sofocados, a aquellos que con su sudor apagaron una braza, a aquel que se quemó las manos por su gente, aquel que está todavía ahí intentando dar un trozo de pan al niño del vecino, pero gracias especialmente a los damnificados, gracias a ellos por demostrarnos que juntos podemos levantar montañas, por demostrarnos que somos un país generoso, por enseñarnos en estos tiempos que con amor del más puro, desinteresado y honesto la adversidad es solo una piedra en el camino.

Gracias pueblo Porteño  que Dios los ampare.

#FuerzaValpo 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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