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  apocaliptico 20-09-2018 14:42 (UTC)
   
 

Apocaliptic

 

                  Me encanta tu casa, me encanta como duermes sobre el plástico de tus emociones y comes con tu hijo sobre las frutas descompuestas de tu presencia.

 Me gusta estar aquí y verte jugar sobre aquellos vidrios rotos, que utilizas solo para adornar tus pies.

 Mírate, ve a tu rededor, mira vuestro entorno y dime cuanto mas debes juntar para ser feliz, Mira a tu entorno y dime cuantas cosas mas le heredaras a vuestro hijo,

Déjale esta casa, este comedor lleno de escombros que no utilizas, este dormitorio lleno de idas al supermercado, herédale esta cocina de plásticos sucios y vidrios rotos

 Dile después para que los puede utilizar, si tú no lo hiciste, enséñale a vivir en el vertedero que le heredas, y luego de eso explícale.

Que un día existió en el mundo un lugar llamado océano, donde el azul del cielo se entrelazaba con el azul del mar y formaban un rojizo precioso a la hora del te.

 Explícale que ahí Vivian unos seres llamados peces y unos pajaritos que cantaban al son de las olas y danzaban sobre las aguas formando bellas procesiones, y que tu estuviste ahí, explícale que hoy el no puede estar.

 Cuéntale de tu vida a tus nietos de lo hermoso que fue aquel parque junto al río, donde jugaste con tus amigos a nadar sobre el césped, o cuéntale cuantas veces jugaste en los Jardines de tu casa y pudiste ver aquellas flores crecer, esas flores que ahora no existen y posiblemente el jamás las conozca.

 Mira a tu rededor y siente como te carcome la vida y la razón, tu conciencia y tu alma fundidas en el inmenso ardor del desastre, aquel que provoco tu maldita conciencia ecológica, la misma que te llevo a tu autodestrucción la misma que ayuda a los millones de personas de tu estúpido mundo a destruirse entre ellos, la conciencia que fundo la guerra, ese afán por dominaros unos a otros, esas ansias de poder que los lleva a conquistar invadir y destruir la tierra y los seres que esos lugares habitan.

Optaron por tomar de la mano el demonio de la codicia, tomaron de la mano a la gran ramera, prefirieron el dinero a la libertad y la paz, se auto esclavizaron a las cadenas del peso y el lucro y ahora están aquí dormidos entre los restos que dejo la destrucción de sus mundos, entre los secos senderos pedregosos que les queda, ya nada pueden hacer ya nada, tomen sus maletas de recuerdos y vuelvan por donde vinieron aunque no muy lejos podrán llegar.

 

Ya están es sus casa.

Y este es                                           El aire que respiras

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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